Día 44, Jehová, Padre y Creador

Escrita por Myriam Ortiz, Diseñadora Gráfica, Colaboradora del GBUCH en la Quinta Región.

Leer el Capítulo de Hoy

Ahora pues, oye, Jacob, siervo mío, y tú, "Israel, a quien yo escogí. Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas, siervo mío Jacob, y tú, Jesurún, a quien yo escogí."

Isaías 44 parte con "un Jehová Padre y Creador", que recuerda al pueblo - su pueblo - la relación filial que hay entre ellos, quienes, probablemente estaban confundidos y desorientados por su realidad social. Jehová como buen Padre, les recuerda quien es Él y quiénes son ellos.

Avanzando un poco en el capítulo, se ve como la relación avanza en proceso de reconciliación, tal cual nos reconciliamos nosotros hoy, Jehová ilustra a sus hijos su molestia por la idolatría presente en sus vidas: "¿Cómo podemos cortar un árbol, y quemar una parte de él para cocinar alimentos y  calentarnos, y con otra parte del mismo árbol hacer un dios, el cual pensamos que puede salvarnos?", y avanzando más y más en este discurso, les plantea una reflexión más profunda: "No discurre para consigo, no tiene sentido ni entendimiento para decir: Parte de esto quemé en el fuego, y sobre sus brasas cocí pan, asé carne, y la comí. ¿Haré del resto de él una abominación? ¿Me postraré delante de un tronco de árbol?"; les habla como seres pensantes, capaces de razonar y, les cuestiona porque no lo hacen, frente a esto, el versículo 20 parece tener una respuesta: "De ceniza se alimenta; su corazón engañado le desvía, para que no libre su alma".

Para nosotros hoy:

¿Acaso somos distintos a nuestros hermanos israelitas de aquella época?
¿Acaso Dios ha cambiado a través de los siglos?

Por último: Parafraseando

"De consumo nos alimentamos y nuestro corazón engañoso nos desvía para que nuestra alma siga presa"
 "Estudiante, profesional, a quien yo escogí. Así dice Jehová, Hacedor tuyo, y el que te formó desde el vientre, el cual te ayudará: No temas."

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Día 43, ¿Qué me define en la Dificultad?

Escrita por Marcela Rojas, Educadora Diferencial, Colaboradora del GBUCH en la Quinta Región.

Leer el Capítulo 43

Me llama poderosamente la atención la forma en que Dios habla al pueblo de Israel, como promete y cómo describe su condición de pueblo escogido.
Me pregunto, ¿qué me define en la adversidad? ¿Qué situaciones delimitan mi andar diario?, ¿cuántas veces al día damos nuestra palabra ante personas o situaciones que queremos resolver?, o ¿cuántas personas nos dan su palabra y son olvidadas, sintiéndonos frustrados, tristes y decepcionados en innumerables momentos?

En este capítulo Dios nos recuerda su naturaleza divina, quiénes somos y qué podemos esperar en nuestra condición de “hijos”. El pueblo de Israel se encontraba cautivo, respirando un aire de derrota; con sueños eliminados, energía desgastada y un futuro incierto, ¿te has sentido así últimamente? En medio de un panorama oscuro, entre frustración y soledad, se nos olvida quiénes somos, olvidamos las promesas y palabras que un día hemos leído, escuchado o recibido, sin embargo, Dios dice a su pueblo que no tienen por qué temer, al igual que a nosotros.

Es ahí, en medio de la crisis y situaciones difíciles en que se nos recuerda nuestro origen, "Creador tuyo, oh Jacob". Dios tomó de ejemplo un hombre como Jacob, quien fue un suplantador y formó una nación a partir de él. Dios tiene el absoluto control de nuestras vidas, cambia los planes y nos forma, dándonos identidad de “hijos”; el punto es, que pese a nuestro andar en caminos pedregosos, no temamos, entregándonos una tremenda promesa que no se olvida y sólo Él puede cumplir, aplicable para todas las épocas, lugares y situaciones "Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás ni la llama arderá en ti."

Es por eso, que no debemos temer, no somos un accidente de la naturaleza, sino que hemos sido creados por y en las manos de un Padre sabio, con un propósito y características propias que nos identifican y diferencian del resto, que nos ayudan a enfrentar cada situación y obstáculo de la vida diaria.

No importa cuán grande sea la situación por la cual estés pasando, si en tu hogar hay una tormenta; o tu carrera universitaria esté con obstáculos; tal vez tus padres estén en conflictos; tu matrimonio esté pasando por dificultades; quizás tengas como yo un ser querido enfrentado a la muerte; puede que sientas que nadie te comprende; o estás abrumado por tu situación económica, Dios ha dicho que no nos ahogará y que el fuego no nos quemará. Hoy, me identifican estas palabras y sé que Él está conmigo y con mi familia; y estoy segura que estas palabras no serán olvidadas porque Dios promete convertir el desierto en un oasis.

En este capítulo, Dios nos recuerda quienes somos en Él y nos garantiza nuestra identidad de hijos salvos, explicitando que "fuera de mí no hay quien salve”, me definen sus promesas para ser valiente, creer y perseverar en la adversidad,  entonces, mi pregunta es: ¿Qué te define en tu dificultad?

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Día 42, ¿Fueron frustrados los planes de Dios?

Escrita por Almendra Leyton, Estudiante de Educación Diferencial, GBU en Santiago.

Leer el Capítulo de Hoy

Dentro de los capítulos 40 al 66 observamos que a pesar de todo, aún se preserva un mensaje de esperanza, por ello, el capítulo 40 comenzó con una apelación compasiva: v.1 “Consolaos, consolaos, oh pueblo mío, dice vuestro Dios”, veremos en estos últimos capítulos a un Dios que preservará y restaurará a su pueblo.

Entrando al capítulo 42, dentro de los primeros siete versículos, observamos que el Siervo del Señor es Jesucristo y se caracteriza su vida y ministerio (Vemos que se vuelven a citar en el Nuevo Testamento, en San Mateo 12:17-21). Sin embargo, llegando al final de los versículos 6-7, se presenta a nuestro Señor Jesús como un Siervo llamado en justicia. (Podemos complementar con Lucas 2:32).

Entrando al v.8, vemos a un Dios celoso, que no compartirá Su Gloria con otro y a un Isaías que comienza su polémica con la idolatría, hablando del golpe de la idolatría y del juicio de Dios que ésta traería, como lo vemos en el v.15: “Convertiré en soledad montes y collados, haré secar toda su hierba; los ríos tornaré en islas y secaré los estanques.”. También vemos que la tierra será afectada. Sin embargo, vemos que en el v. 16, nuestro Dios guiará a los suyos. Nosotros estamos ciegos ante el futuro, pero sabemos que Dios no, y Él nos guiará a todo aquel que deposite su confianza en Él, pero deja en claro que aquellos que no confían, v.17 “"Serán vueltos atrás y en extremo confundidos los que confían en ídolos y dicen a las imágenes de fundición: Vosotros sois nuestros dioses.".

Por otra parte, observamos desde el v.18 al 24 a un Dios que identifica al siervo ciego como su propio pueblo: Israel y la condenación de Dios a ellos. Leemos que fue "un pueblo saqueado y pisoteado", pero ¿por qué? Porque se apartaron de Dios y se volvieron a los ídolos, y ¿que causó aquello? V. 24: “¿Quién dio a Jacob en botín, y entregó a Israel a saqueadores? ¿No fue Jehová, contra quien pecamos?”, y aún con el castigo de Dios a su pueblo, ¿ésto no produjo arrepentimiento por parte de la nación y que éstos se volvieran a Él? No, sin embargo, ¿ésto frustró los propósitos de Dios?, Claro que no, Dios conoce todo desde la fundación del mundo, y debemos recordar que todo está bajo el control de Él.

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