Día 50, Responder al primer llamado

Escrita por Daniela Ponce, Estudiante de Enfermería, GBU en Puerto Montt.

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A veces, tenemos miedo (y me incluyo) de responder cuando nos llaman para “conversar” con un tono desafiante; creo que sucede esto, porque no sabemos como será la reacción, lo que sucederá, o que nos dirán… o ¡cómo lo dirán!

En los 3 primeros versículos, los leí como si fuera una carta de parte de Dios a nosotros, quiero destacar que todas las iniquidades cometidas y/o pensadas, puede ser borrado, puede ser perdonado, solo con acercarnos y responder a su llamado: “Que aclaremos temas pendientes con él”, pero si no acudimos de buenas a primeras… el segundo llamado será con condiciones:

2 ¿Por qué cuando vine no hallé a nadie
y cuando llamé nadie respondió?
¿Acaso se ha acortado mi mano para no poderos rescatar?
¿No tengo yo poder para librar?
He aquí que con mi reprensión* hago secar el mar,
convierto los ríos en desierto,
y sus peces se pudren por falta de agua
y mueren de sed.
3 Visto de oscuridad los cielos
y les pongo saco por cubierta.

(*Reprensión: desaprobación severa a una persona por su actuar).

En los capítulos anteriores vemos que el pueblo de Israel, no confiaba en lo que se había profetizado hasta el momento, por lo que al no creer en ello, no hubo intentos por difundir y/o proclamar lo anunciado. (Isaías 48. 3-6). Y a su vez somos llamados sus siervos desde que nos formó en el seno materno, y lo único que nos pide es que llevemos la salvación hasta los confines de la tierra. (Isaías 49. 5-6).

Reconozco que en los versículos de Isaías 50. 4-9 me siento muy identificada, es como me he encontrado en ocasiones durante el último año, no tan solo mi rostro lo tengo como un pedernal, sino también confiando en que no seré avergonzada, de que cuando me toque enfrentar una contienda, llega a mi interior fuerza y valentía v8 “ Cercano está el que me justifica; quién entonces contenderá conmigo? ¡Que se me enfrente!.

Antes de que nos llame, debemos tener el temor de Dios, pero no el miedo que puede hacer referencia esta palabra, sino que debemos hacer el bien, por respeto, por su poder y autoridad de Su Voluntad. El que tenga el temor de Dios, y camine en la oscuridad sin tener un rayo de luz, recibirá bendición, pero no será así para aquel que se vale se sus propias fuerzas, lo que recibirán de la mano de Dios : “En medio de tormentos, quedarán tendidos”

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Día 49, La historia no es un caballo desbocado

Por Sergio Jeria, Profesor de Castellano, Colaborador del GBUCH.

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Los atributos morales de Dios son su bondad, misericordia, justicia y santidad. Su expresión máxima de estas cualidades se expresa en la Redención a través de Jesucristo. La palabra que resume estos atributos en el NT y que expresa la perfección de la bondad de Dios, es “gracia”.

Es necesario señalar esto, cuando abordamos el Capítulo 49 de Isaías. Un pueblo desolado, angustiado y sin esperanza como Israel, experimenta la palabra profética enviada por Dios, expresión de esta gracia divina.
Este capítulo plantea una interrogante hermenéutica central: ¿Quién es el siervo de Jehová? ¿Es acaso el profeta que escribe como parece señalar vv 5,6? ¿Es acaso el siervo justo al que se refiere el cap. 53 más adelante, el que posee atributos expiatorios? ¿O acaso se trata de la personificación del mismo Israel como siervo de Jehová?. La respuesta no es fácil, ya que en varios puntos el texto hebreo no es absoluto.
Sin embargo, nos detendremos en el contenido del pasaje, que abarca una unidad desde el cap. 49 al 57, denominado “Mensaje de Consolación y Restauración para Jerusalén”.

Consolación es una acción que se realiza para aliviar la pena, aflicción o el disgusto de alguien.
¿Has experimentado esta acción en tu vida?¿ Has hecho tuyas las palabras del v. 4: “trabajar en vano, sin provecho”, “consumir tus fuerzas y no tener a nadie que te consuele”.(Salmos 137:1 a4)

Israel se sentía así, y en ese contexto viene la Palabra, la voz de Dios, que es espada aguda, flecha bien elaborada que no equivoca su blanco. V 2.

Dios que escogió, formó y sacó a esta nación a la libertad en sus inicios, ¿La abandonaría? Ver Deuteronomio 7: 6.11. Fíjate en los verbos del v. 8: “te oí”, “te ayudé”

El Señor puede apretar, pero no ahogar. Su presión, en circunstancias adversas, siempre tiene un propósito.
Yahvé promete restaurar a su pueblo para bendición de los cautivos:”presos”,”los que andan en oscuridad v. 9. Sus promesas están desde v 8 al 11. En la Biblia hay 3.573 promesas ¿Has hecho tuya alguna?
Los presos retornarán a su hogar. Se les visualiza como israelitas dispersos por todo el mundo, y se incluye a los gentiles, no pertenecientes a la nación de Israel. V 12. Y Sinim, hace alusión a pueblos venidos del Oriente, como los chinos.

El pueblo había sufrido tantos años de angustia en Babilonia, que era difícil confiar. Por eso tenemos la emoción del abandono del v 14. Las emociones de este tipo impiden reconocer la fidelidad de Dios. Puede ser la pérdida de una carrera, la reprobación de una asignatura, la calificación inesperada, la frustración de la vocación, la decepción de compañeros y hermanos en la fe que fallaron. En fin, todo esto, más las frustraciones sufridas en el pasado, nos hacen pensar en las “profecías auto cumplidas” de fracaso, son conductas aprendidas en nuestro pasado.

Pero Dios, hace una pregunta en el v 15. Dios es en este capítulo padre y madre. Lleva a la nación en la palma de su mano, es como la niña de sus ojos, no la olvida. Otro dicho dice “que Dios tarda, pero no olvida”, verdad?

Aunque la prueba de la angustia no reconoce el propósito divino de pulirnos. V19-21.

Este capítulo pone de manifiesto la promesa especial para Israel, y a través de él, a todos los pueblos de la Tierra v 22,23 (Romanos 9:24,25 y 26 y 11: 11 y 17.

El Evangelio esparcido a todo el mundo por el pacto hecho con su pueblo. Las naciones vendrán con sus hijos, reyes y reinas… 

Este capítulo pone de manifiesto que Dios es el Señor de la Historia. En sus manos están los tiempos de las naciones y sus gobiernos con los gobernantes. Detrás de cada acontecimiento, está la mano de Dios. Aún tiene el dominio de la humanidad, aunque, a veces, los hechos gritaran que el mundo corre sin rumbo. La historia no es circular como pensaban los griegos o como lo cree el “mito del eterno retorno”.

Los hechos se dirigen a una meta, a una consumación final porque la Soberanía de Dios está detrás de todo, ¿lo crees? (ver Daniel 2:21)

La historia de Israel ilustra esta Soberanía: volvió a su tierra desde todos los rincones en 1948. Y se consumará escatológicamente al final de los tiempos.

¡Alabado sea el Señor por su fidelidad incondicional!

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Día 48, Rebelde desde el vientre

Escrita por Daniela Palma, Estudiante de Pedagogía en Lenguaje, Secretaria Ejecutiva del GBUCH en Concepción.

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Un tirón de orejas nunca es agradable, sobre todo si uno sabe merecedor de la reprensión. “..Reprensión?..No, gracias, estoy cómoda así!..”

En este capítulo, Dios como lo hemos visto en otras muchas oportunidades, no anda con rodeos al momento de decirle a su pueblo lo que NO quiere escuchar: Quién es Él y qué es lo que hace.

El pueblo de Israel, el pueblo que debía proclamar la gloria de Dios, estaba volcado a sus ídolos “hechos a mano” (detalle muy importante), por tanto, Dios deja claro que fue Él, no los dioses manufacturados, el autor de lo que hasta allí había acontecido, sin embargo también deja claro que todo lo había dicho antes porque sabe que su pueblo es duro y arrogante y que se darían el crédito a sí mismos (versículo 7) ó a las imágenes que ellos mismos construyeron para adorar (V. 5)

Qué fuerte nos puede sonar que este pueblo, teniendo las advertencias por anticipado provenientes de la misma boca de Dios, fuera capaz de decir que sus ídolos eran los artífices de todo, pero...somos nosotros tan distintos a ese Israel terco y “rebelde desde el vientre”? Cuántos ídolos tenemos “hechos a mano”, a gusto del consumidor, a quienes les damos el crédito de cosas que provienen de Dios?

Es así como Dios proclama por boca de Isaías su exclusivo y absoluto poder al usar el pronombre YO repetidas veces. Y es que este pueblo (y nos incluyo) necesita no olvidar QUIEN LO HIZO y a QUIEN DEBE RECURRIR, pues fuera de Él no hay otro digno de honra (V.11)

Con todo esto… Hay esperanza! Y la vemos desde el V.9 “Por amor de mi nombre refreno mi ira..”. Si bien es cierto, que luego Dios declara que si su pueblo hubiese obedecido, tendría justicia como olas del mar y paz como río, el llamado a reaccionar aún no se ha callado.

Aún hay redención para el “rebelde innato”, aún hay esperanza para el desleal y comienza con:

“Anuncien esto con gritos de alegría y háganlo saber.
Publíquenlo hasta en los confines de la tierra;
digan: «El SEÑOR ha redimido a su siervo Jacob.»”

Miles de años después la noticia de redención se sigue esparciendo.. ¿Te sumas?

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