Día 4, Semana de Oración 2014 - I

 

manosEl ayuno es una práctica milenaria, reconocida y practicada por varias religiones, que aparece mencionada muchas veces en la Biblia, que sin embargo en nuestro contexto tiene una mala reputación. Esto se debe a la mala imagen que tuvo en la Edad Media, cuando las excesivas prácticas ascéticas lo presentaban como una conducta tortuosa y autoflagelante. Pero también en nuestros días hay mucho prejuicio respecto del ayuno: se nos ha dicho que si no comemos nuestras comidas diarias estaríamos algo así como al borde de la muerte por inanición, u otra idea muy difundida es que satisfacer todo apetito humano es algo positivo. 

El ayuno en la Biblia se refiere a la abstención de alimentos (no del agua) con motivos espirituales, por tanto es distinto de la dieta (busca beneficios físicos o corporales) y la huelga de hambre (que busca atención y poder político). El alimento es el sustento del cuerpo, que lo mantiene y da energías para seguir adelante. Entonces, ¿por qué privarse del sustento? La clave es recordar quién es nuestro real sustento, nuestro pan de vida, nuestra fuente de vida eterna: Dios.

Hoy, te invitamos a ayunar, pero te proponemos una versión ampliada del ayuno: ¿Cuáles son las cosas en tu vida que consideras tu sustento? ¿Hay alguna substancia, persona o rutina que ocupe el lugar de Dios en tu vida?

Oración: Dios, te damos gracias por el regalo de tu sustento, perdónanos cuando hemos buscado consuelo o apoyo fuera de ti, queremos que el ayuno que hoy nos proponemos sea centrado en ti y en lo que has hecho por nosotros. En Cristo Jesús, el pan de vida.