Aprendiendo a Orar con los Salmos

salmosLa pregunta, ¿cómo oras tú? En realidad contiene dos preguntas: ¿cuál es la forma de tu oración? y ¿cuál es el contenido de tu oración? La respuesta que dan muchos estudiantes a estas preguntas muestran, que muy pocos saben orar. O mejor dicho: muy pocos saben orar como cristianos.

En un tiempo donde el activismo y el secularismo nos alejan siempre más del arte de orar, hacen falta maestros que sepan orar y sepan enseñar a orar. Los salmos son un libro, a través del cual el Señor Jesús nos invita a aprender a orar, como lo han hecho ya miles de generaciones [...]

Señor, Enséñanos a Orar

¡Señor, enséñanos a orar! Así dijeron los discípulos a Jesús. Y así confesaron que no sabían ni podían orar por sí solos. Tenían que aprenderlo. Aprender a orar: eso nos suena contradictorio. Creemos que, o el corazón está tan repleto que empieza a orar por sí solo o nunca va aprender a orar. Pero esto es un error peligroso, y muy expandido hoy en día entre los cristianos: como si el corazón pudiera orar por sí solo, como si le naciera la oración.

Confundimos los deseos, las esperanzas, los gemidos, las quejas, los júbilos – todo eso puede el corazón expresar naturalmente- con la oración. Y con eso confundimos tierra y cielo, hombre y Dios. Orar no significa simplemente vaciar el corazón, sino que, con corazón lleno o con corazón vacío encontrar el camino hacia Dios y hablar con él. Eso no lo puede ningún hombre hacer por sí mismo, para eso necesita a Jesucristo.

Los discípulos quisieron orar, pero no supieron cómo. Puede llegar a ser una pesadilla grande querer hablar con Dios pero no poder, tener que estar mudo delante de Dios, tener la impresión de que todo clamor resuena solo que en el propio interior, que corazón y boca hablan un lenguaje falso, un lenguaje que Dios no quiere escuchar. En esta situación miserable buscamos guías, que nos puedan ayudar, que entienden algo de la oración.

¡Si alguien, que supiera orar, nos llevara hacia dentro de su oración, si pudiéramos co –orar con él, entonces encontraríamos ayuda! Ciertamente algunos cristianos experimentados nos pueden prestar mucha ayuda, pero lo pueden hacer solamente a través de Él, quien tiene que ayudarles a ellos mismos: Jesucristo. Porque hacia El nos encaminan, si es que son verdaderos maestros de la oración. Si El nos lleva consigo en su oración, si nos es permitido co – orar su oración, si El nos lleva en su camino hacia Dios y nos enseña a orar, entonces seremos liberados de nuestra impotencia para orar.

Y eso es lo que quiere Jesucristo. Quiere orar con nosotros. Nosotros oramos con El su oración y podemos por eso estar confiados y alegres de que Dios escucha nuestra oración.

Extracto del Libro "Aprendiendo a Orar con los Salmos"

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